Reconocido pintor, escritor, vulcanólogo, geólogo, filósofo, crítico de arte y activista político.

Gerardo Murillo Cornado nació el 3 de octubre de 1875 en Guadalajara, Jalisco. Tuvo su primer acercamiento con la pintura a los 19 años de edad, en el taller de Felipe Castro. Estudió la preparatoria en el Instituto Científico y Literario del Estado de Aguascalientes.

A los 21 años de edad se trasladó a la Ciudad de México e ingresó a la Academia de San Carlos. Un año más tarde, en 1887, el gobierno de Porfirio Díaz le otrogó una beca para estudiar en Europa; estudió Filosofía en la Universidad de Roma y Derecho en la Sorbona de París.

Durante su estadía en el extranjero tuvo un acercamiento más íntimo con el arte al viajar por España, Alemania, Ingleterra y Francia. Se vio influenciado por el impresionismo.

En una ocasión, embarcó en el puerto de Veracruz hacia Europa. Durante el trayecto experimentó una fuerte tormenta que azotó el braco en que viajaba y temió por su vida. Esa experiencia propició que cambiara su nombre a Atl, que significa agua en náhuatl.

En 1907 regresó a México, con un nuevo nombre, impartió clases en la Academia de San Carlos, donde tuvo como alumnos a Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros y José Clemente Orozco. En la Academia, daba énfasis al arte popular, cuestionaba los métodos tradicionales de enseñanza e incitaba a sus alumnos a romper con los moldes establecidos.

En 1910 organizó una exposición para celebrar el centenario de la Independecia con obras de artistas mexicanos; en ese momento la exposición de catácter nacionalista se convirtió en un escándalo trascendente. Para Dr. Atl, 1910 fue el año en que inició la revolución artística.

Dr. Atl, Autorretrato, 1948

En Italia, Dr. Atl estudió vulcanología y posteriormente, los volcanes se convirtieron en una de las más grandes obsesiones de su vida. Escaló frecuentemente el Popocatépetl y el Iztaccíhuatl los cuales quedaron plasmados en sus lienzos y literatura.

En 1943, cuando le avisaron que estaba surgiendo un volcán en Michoacán, se trasladó inmediatamente al lugar y se instaló en una choza cerca del Paricutín para documentar día a día, durante dos años, su desarrollo. Los dibujos, apuntes y estudios que realizó en ese periodo sobre el nacimiento del Paricutín, los expuso en 1950 en el Palacio de Bellas Artes. La exposición se tituló: Cómo nace y crece y volcán.

Después de una expedición a los volcanes, Dr. Atl perdió una pierna a causa de una trombosis, pero su pasión nunca se apagó. Continuó haciendo "aeropaisajes", sobrevolando los volcanes en helicóptero para pintar.

Obtuvo la Medalla Belisario Domínguez  que otroga el Senado de la República en 1956 y dos años más tarde, se hizo acreedor del Premio Nacional de Artes.

El artista falleció el 15 de agosto de 1964, a los 88 años, por complicaciones respiratorias, posiblemente por sus largas exposiciones a las fumarolas de los colcanes. Sus restos descansan en la Rotonda de las Personas Ilustres en el Panteón Civil de Dolores.

Dedicó sus pinceles a rendirle tributo a la majestuosa naturaleza nacional. Desmenuzó volcanes, el cielo y los paisajes que los rodeaban, no hasta el cansancio, sino hasta que le amputaron una pierna y no pudo escalar más. A partir de entonces se dedicó a sobrevolar su México para dejarnos en sus aeropaisajes, el apasionado registro de un territorio por el que vale la pena más de una revolución. – Sofía Viramontes

Obras

Dr. Atl, Nahui Olin, 1922
Dr. Atl, Paisaje con el Iztaccíhuatl, 1932
Dr. Atl, El cráter y las nubes, 1935
Dr. Atl, Paricutín, 1943
Dr. Atl, Volcán en la noche estrellada, 1945
Dr. Atl, Serie de 6 paisajes,1948
Dr. Atl, Valle de México desde la carretera de Cuernavaca, 1955
Dr. Atl, Autorretrato, 1959
Dr. Atl, Erupción en apogeo, 1960

Fuentes

http://www.siempre.mx/2019/05/dr-atl-sublimes-sensaciones/

Gerardo Murillo, escritor, vulcanólogo, pintor y filósofo, fue creador de los Atl-color
- El 15 de agosto se conmemora el 55 aniversario luctuoso del Dr. Atl, quien fuera profesor de Rivera, Orozco y Siqueiros - Creador del aeropaisaje, escribió Cuentos de todos colores, Gentes profanas en el convento; la novela Un hombre más allá del un
Dr. Atl: cráter revolucionario