En tiempos antiguos, y hasta el día de hoy, una mujer con poder y conocimiento se percibía como algo peligroso, producía miedo. Se le catalogaba como una bruja.

En el imaginario colectivo, una bruja tiene poderes sobrenaturales y atormenta a los hombres, lo que en realidad se simboliza en esta figura podemos resumirlo en:

  1. Temor frente a las mujeres independientes
  2. Contener la curiosidad de la mujer
  3. La cacería de brujas como intento de monopolizar el conocimiento

Silvia Federici (escritora, profesora y activista feminista italo-estadounidense), en su libro Calibán y la bruja (2004) emplea la hipótesis de la relación que hay entre la dominación femenina y el capitalismo, la transformación de la mujer durante el paso del feudalismo al capitalismo.

Brujas conjurando la lluvia. Ulrich Molitor, De Lamiies et Pythonitis Mulieribus (De hechizeras y adivinas) (1489). Xilografía.

"La historia de las mujeres no puede separarse de la historia de los sistemas específicos de explotación." Calibán y la bruja, p. 18.

El trabajo no pagado de las mujeres en el hogar fue el pilar sobre el cual se construyó la explotación de los trabajadores asalariados. Las jerarquías sexuales siempre están al servicio de un proyecto de dominación que solo puede sustentarse a sí mismo a través de la división, constantemente renovada, de aquellos a quienes se intenta gobernar.

Mujer llevando una canasta de espinacas. En la Edad Media las mujeres cultivaban a menudo huertas donde plantaban hierbas medicinales. Su conocimiento de las propiedades de las hierbas es uno de los secretos que han sido transmitidos de generación en generación. Italiano (c. 1385).

Uno de los ataques más monstruosos perpetuado en la era moderna contra el cuerpo, fue la caza de brujas. ¿Cómo explicar la ejecución de cientos de miles de mujeres "brujas" a comienzos de la era moderna y por qué el capitalismo surge mientras tanto?

Lamentablemente seguimos en un mundo de sujetos femeninos aún no destruidos: la hereje, la curandera, la esposa desobediente, la mujer que vive sola o la mujer que envenenaba la comida del amo.

Podemos entender la caza de brujas como un intento de los sistemas dominantes de destruir el control que las mujeres habían ejercido sobre su función reproductiva, los efectos de las violaciones, el maltrato y la imposición de la belleza como una condición de la aceptación social:

"Jóvenes, diría que [...] ustedes nunca han hecho un descubrimiento de cierta importancia. Nunca han hecho temblar a un imperio o conducido un ejército a la batalla. Las obras de Shakesperare no son suyas [...] ¿Qué excusa tienen? Está bien para ustedes decir, señalando las calles y las plazas y las selvas del mundo plagadas de habitantes negros y blancos y de color café [...] hemos estado haciendo otro trabajo. Sin él, esos mares no serían navegados y esas tierras fértiles serían un desierto. Hemos alzado y criado y enseñado, tal vez hasta la edad de seis o siete, a los mil seiscientos veintitrés millones de seres humanos que, de acuerdo a las estadísticas, existen, algo que, aun cuando algunas hayan tenido ayuda, requiere tiempo" (Woolf, 1929: 112).

El cuerpo ha sido visto como una fuente de identidad y una prisión.

"No se puede negar que después de siglos de lucha la explotación continúa existiendo. Sólo que su forma ha cambiado. El plustrabajo extraído aquí y allá por los actuales amos del mundo no es menor, en proporción, a la cantidad total de trabajo, que el plustrabajo que se extraía hace mucho tiempo. Pero el cambio en las condiciones de explotación no es insignificante [...] Lo que importa es la historia, el deseo de liberación [...]" Pierre Dockes , Medieval Slavery and Liberation, 1982.

La lucha contra el poder feudal fue de los primeros intentos organizados por desafiar las normas sexuales dominantes; el fin del feudalismo trajo consigo enfermedades, guerra, hambre y muerte... los verdaderos 4 jinetes del Apocalípsis.

Los cuatro jinetes del Apocalípsis, Alberto Durero, perteneciente a la serie de grabados Apocalípsis (1498). Xilografía.

Desde épocas muy tempranas, cuando la Iglesia se consolidó como religión estatal en el Siglo IV, el clero reconoció el poder que el deseo sexual confería a las mujeres sobre los hombres y trató de exorcizarlo... la sexualidad fue investida de un nuevo significado, en un tema de confesión.

Mujer hereje condenada a la hoguera. Las mujeres tenían una presencia importante en el movimiento hereje de cada país.

La Iglesia trató de imponer un catecismo sexual y para el Siglo XII la sexulidad era una cuestión de Estado. No sorprende que las mujeres estén más presentes en la historia de la herejía que en cualquier otro aspecto de la vida medieval. Ellas trataron de controlar su función reproductiva; hay numerosas referencias al aborto y el uso femenino de anticonceptivos en Los Penitenciales (manuales donde se catalogaban todos los pecados imaginados por los sacerdotes).

Fue en la caza de brujas cuando se dio la criminalización de éstas prácticas, a los anticonceptivos se les llamaba "pociones para la esterilidad" o "maleficia".

La mujer se fue convirtiendo en la figura de lo hereje y a comienzos del Siglo XV la bruja se transformó en el principal objetivo de las persecuciones.

Aquelarre. Este fue el primero y el más famoso de una serie de grabados producidos por el artista alemán Hans Bandung Grien a partir de 1510, explotando pornográficamente el cuerpo femenino bajo la apariencia de una denuncia.
Herejes valdenses, tal y como fueron representados en el Tractatus contra sectum Valdensium, de Johannes Tinctoris (c.1460).

En el Siglo XVII las brujas eran acusadas de conspirar para destruir la potencia generativa de humanos y animales, de practicar abortos y de pertenecer a sectas infanticidas que asesinaban a niños o los ofrecían al demonio.

Brujas cocinando niños. Francesco Maria Guazzo, Compendium Maleficarum (1608).
Brujas ofreciendo niños al Demonio. Un grabado del folleto sobre el juicio a Agnes Sampson (1591).

La caza de brujas fue, al menos en parte, un intento de criminalizar el control de natalidad y poner el cuerpo al servicio del incremento de población y acumulación de fuerza de trabajo.

La bruja también era aquella libertina, promiscua, la mujer que practicaba su sexualidad fuera de los vínculos del matrimonio; por eso en los juicios por brujería la "mala reputación" era considerada una prueba para condenar.

En cuanto despojamos a la persecución de brujas de su parafernalia metafísica, comenzamos a reconocer en ella fenómenos que están muy próximos a nosotros.

"[...] cuando leemos algo sobre una bruja zambullida en agua, una mujer poseída de los demonios, una sabia mujer que vendía hierbas o incluso un hombre muy notable que tenía una madre, nos hallamos, creo, sobre la pista de una novelista malograda, una poetisa reprimida, alguna Jane Austen muda y desconocida, alguna Emily Brontë que se machacó los sesos en los páramos o anduvo haciendo muecas por las carreteras, enloquecida por la tortura en que su don la hacia vivir. Me aventuraría a decir que Anónimo, que escribió tantos poemas sin firmarlos, era a menudo una mujer. Según sugiere, creo, Edward Fitzgerald, fue una mujer quien compuso las baladas y las canciones folklóricas, canturreándolas a sus niños, entreteniéndose mientras hilaba o durante las largas noches de invierno. Quizás esto sea cierto, quizás sea falso -¿quién lo sabe?-, pero lo que sí me pareció a mí, repasando la historia de la hermana de Shakespeare tal como me la había imaginado, definitivamente cierto, es que cualquier mujer nacida en el siglo XVI con un gran talento se hubiera vuelto loca, se hubiera suicidado o hubiera acabado sus días en alguna casa solitaria en las afueras del pueblo, medio bruja, medio hechicera, objeto de temor y burlas" (Una habitación propia, Woolf, 1929.)

REFERENCIAS

Federeci, S. (2004), Calibán y la bruja.

Gombrich, E. (1950), The story of art.

Woolf, V. (1929) Una habitación propia.

Picchio, Antonella (1992), Social reproduction: the political economy of

the labour market.

Lerner, R. (1972), The Heresy of the Free Spirit in the Later

Middle Ages.