...porque a veces lo que pasa adentro es más grande que lo que pasa afuera.

Por Natalia López Hernández

Ya todo era diferente. Las mañanas ya no eran una almohada vacía. El aire ya no era un montón de químicos tóxicos. Mis neuronas ya no eran una enredadera.

Ahora la vida ya no retrocedía hacia el pasado; avanzaba hacia el futuro. Mis neuronas se organizaban hacía nuevas sinapsis con otros químicos energéticos en el aire y una almohada llena de paz cada mañana.

El espacio-tiempo dejó de dar vueltas y encontró un camino. La energía dejó de caer y nuestra luz dejó de absorberse, yo me sentí a salvo. Aquel agujero negro perdió masa y todos quedaron sorprendidos de aquel fenómeno místico que nos salvó.

Algunos dudaron si era real, yo realmente no lo sabía, pero no me importó y salí de ese maldito agujero. Ya era hora de cenar y había pensado todo el día en espagueti. Mientras se cocía la pasta y preparaba la salsa imaginé lo que realmente sería ver mi luz y tener el control de esta.

Quise tomar mi luz y guardarla en una maleta, esa mi luz, que en el pasado, me pertenecía. Hoy no la encontraba en ningún lado. Ya no recuerdo como era; hasta que me miré afuera y encontré una luz nueva, una luz que parecía mía pero era  nuestro primer encuentro. Una luz que rogaba ser refractada en un millón de colores.

Aquella luz parecía infinita y con un anhelo gigante de ser estrella. Quería ser una estrella llena de energía que pudiera hacerme explotar en cualquier momento si dudaba en dar un paso hacia una dirección desconocida.

Después de esa cena, me di cuenta que a veces afuera es adentro y adentro es afuera. A veces vivimos encadenados por la idea de libertad, corriendo en círculos  y perdidos entre tanta inmensidad sin una dirección.
Joe Webb/ Tumblr

Definitivamente hay veces que adentro es en dónde encontramos la salida, en dónde está el verdadero infinito, dónde está la luz, dónde esta mi luz, dónde está  el verdadero yo.

En ocasiones estaba tentada a quedar adentro para evitar caer en los agujeros de afuera, no es sencillo enfrentar todos los desequilibrios y las vueltas exóticas que da este mundo. No puedo quedarme siempre dentro, pero sí puedo regresar las veces que quiera.

En este momento ya no tengo miedo de salir, al contrarío, me siento más viva que nunca para enfrentar los nuevos retos que vienen. Ahora entendí que ese agujero negro también es parte de mi. Ya entendí que también soy un cúmulo de polvo cósmico siempre a punto de explotar y colapsar de adentro hacía afuera y viceversa.

Esa dualidad me hace ser lo que soy.  Soy luz y también obscuridad. Todos los los días tenemos el poder de elegir ser materia obscura o en un cuerpo celeste.


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Palabras de la autora

La contingencia sanitaria por Covid-19 nos ha llevado a enfrentarnos a una situación nueva.  La tarea primordial es la atención y la prevención hacía los problemas de salud que esta pandemia ha ocasionado. Incluyendo a su vez, problemas económicos, laborales, educativos y psicológicos.

El cambio repentino y drástico de la rutina diaria provoca la presencia de estrés e inestabilidad emocional. En este texto comparto como yo he sentido y percibido esta nueva situación desde un escenario meramente personal.

Esta contingencia a traído efectos negativos para todos. Al principio yo lo veía totalmente de esa forma, tuve que lidiar con reflexiones sobre mi vida antes de la pendemia.

Una de ellas fue reconocer que vivía estresada, cansada y ya no disfrutaba plenamente las cosas; todo el tiempo cargaba cosas del pasado que me lastimaban, ejerciendo demasiada presión sobre mi misma, llevando un ritmo agobiante y creando un ambiente tenso que no me estaba permitiendo crecer como gimnasta, estudiante y como persona.

El tiempo que he tenido disponible por la falta de clases y entrenamientos he trabajado con gusto y disciplina la condición física  y la visualización que necesito para mi deporte “gimnasia artística”. He continuado aprendiendo sobre psicología, he disfrutado de cosas que tenía mucho tiempo que no hacía cómo es escribir una novela y sobre todo he disfrutado más los detalles de mi familia.

Entonces, en este tiempo en casa me di cuenta de ello a través de mucha reflexión, hice un análisis sobre las cosas que me afectan, sobre cuáles debería soltar y cuales transformar. También volví a considerar cuáles son mis fortalezas, cuáles son mis áreas de oportunidad, qué quiero hacer, para qué quiero hacerlo y cómo lo voy a hacer.

Me di cuenta que para poder actuar en el presente y en el futuro necesitaba  reconocer cuál es mi esencia, eso que me hace ser yo, entender a las diferentes “yo´s” de cada etapa, para así conocer verdaderamente a la “yo” que soy ahora en esta coordenada del espacio-tiempo. Y llegar a comprenderla, cuidarla y apoyarla.

Creo que he  hecho una limpieza que necesitaba para continuar mi camino de una mejor manera. Me siento en armonía con el universo y conmigo misma.

Ante esta situación, sé que no puedo controlar lo que sucede en el universo afuera pero si puedo controlar lo que sucede en el universo de adentro. En mi universo.