El final del siglo XV se acercaba, los pintores y los patrones estaban fascinados con la idea de que el arte podía ser usado para más que solo contar las historias sagradas de una manera conmovedora, sino que podía servir para reflejar un fragmento del mundo real. El resultado más inmediato fue que artistas de todos los lugares empezaron a experimentar y a buscar nuevos efectos, esto es lo que marca la ruptura real con la Edad Media: el espíritu de sorpresa.

Durante la Edad Media no había una diferencia significante entre el arte de una ciudad u otra, pero en cuanto empezaron a cobrar importancia, los artistas y artesanos comenzaron a organizarse en gremios, muy similares a los sindicatos de hoy en día. Estos gremios eran compañías ricas que tenían influencia en el gobierno de la ciudad, parte de su fondo iba destinado a la fundación de iglesias, salones para gremios, altares y capillas.

El proceso para admitir a un artista o artesano constaba primero, en que él mismo probara la calidad de su trabajo; posteriormente, contrataba empleados y al último podía aceptar comisiones. Debido al interés de sus miembros los artistas extranjeros no tenían el camino libre.

El arte se rompe en diferentes escuelas, los aprendices tenían una educación completa y cercana con los maestros de cada ciudad, de ahí que sea tan fácil identificar si una pintura viene de Florencia o Siena, Dijon o Brujas, Colonia o Viena.

Florencia en 1493

En Florencia es donde empieza la gran revolución del arte, el reto del momento consistía en encontrar el punto medio entre lo que los grandes habían enseñado (Brunelleschi, Donatello, Mosaccio) y las necesidades del momento.

La mezcla entre las tradiciones góticas y las formas modernas fue el factor característico de muchos artistas a finales del siglo XV.

Lorenzo Ghiberti, The Baptism of Christ, 1427. Actualmente en la catedral de Siena

Ejemplificando lo anterior tenemos la obra de Lorenzo Ghiberti, el arreglo de la escena es el típico: Cristo en el centro, San Juan Bautista a su lado, ángeles con Dios Padre y Espiritú Santo en el cielo. El relieve de Ghiberti es vigoroso y convincente, como la obra de Donatello. Lorenzo aprende a caracterizar cada figura y contarnos el rol que juega cada uno: la belleza y humildad de Cristo, el solemne y energético gesto de San Juan Bautista y la sorpresa de los ángeles.

Paolo Uccello, The Battle of San Romano, 1450. Actualmente en la Galería Nacional de Londres.

Paolo Uccello narra la historia de Florencia en donde las tropas florentinas vencen a sus enemigos en una de las muchas batallas entre las facciones italianas. A primera vista nos puede parecer una pieza medieval (los caballeros cabalgando hacía un torneo), pero la forma en que esta representada nos deja una sensación de modernidad: caballos y hombres parecen de madera, casi como juguetes.

Esto se debe a la fascinación que tenía Uccello de las nuevas posibilidades del arte, hizo todo lo posible para que sus figuras parecieran talladas, no pintadas. Estaba impresionado con la perspectiva, se pasó noches y días dibujando el escorzo para dominar la técnica.

Detalle de la pintura
detalle de la pintura 

El guerrero caído que está tirado en el suelo es el resultado de su práctica de la perspectiva, no había una figura así pintada antes y aunque se ve muy pequeña en relación a las demás, podemos imaginar el impacto que debió tener. Encontramos pistas del interés de Uccello en la perspectiva, hasta las lanzas rotas que están en el suelo están tan arregladas que apuntan hacía el punto de fuga (sistema de proyección cónica, lugar en el cual coinciden las proyecciones de todas las rectas paralelas a una cierta dirección en el espacio). Este arreglo matemático es parcialmente responsable de la apariencia artificial del escenario en donde toma lugar la batalla.

Sandro Botticelli representa en una de sus pinturas más famosas un mito clásico y no una leyenda cristiana: El nacimiento de Venus.


Urano (el firmamento estrellado), se casó con Gea (la tierra); tuvieron como hijos a los titanes, los cíclopes y a los gigantes. Sin embargo, Urano los odiaba tanto que los condení a vivir bajo la tierra.
Gea y Cronos (el más jovén de los titanes) arman un plan para matar a Urano, el arma: una hoz.
Por la noche Urano desciende para cubrir la tierra, Cronos se aproxima y de un solo golpe le cortó los genitales, mismos que arrojó al mar; su sangre chorrea sobre Gea que vuelve a quedar fecundada y nacen las Erinias (furias): Diosas de la venganza divina.
En el mar va surgiendo una espuma, de ahí brota Venus (o Afrodita), la más bella, cobijada en una concha de madreperla.
Céfiro, Dios del Viento, la impulsa a la playa de la Isla de Chipre, las Horas (estaciones) la esperan coronadas de oro; la visten con un traje perenne y la conducen al Olimpo donde quedan maravillados con su belleza.


Los poetas clásicos habían sido conocidos por toda la Edad Media pero sólo en el tiempo del Renacimiento, cuando los italianos trataron arduamente de recapturar la Gloria de Roma, los mitos clásicos se volvieron populares entre los laicos educados.

Para ellos la mitología griega representaba más, estaban convencidos de la sabiduría superior de los antiguos, que si ellos creían esos mitos, debía ser por algo, denotaban una profunda y misteriosa verdad.

El patrón que encargó la pintura a Botticelli para su ciudad era un miembro de la poderosa y rica familia de los Médici (entre cuyos miembros se destacaron cuatro papas: León X, Clemente VII, Pío IV y León XI; dos reinas de Francia: Catalina de Médici y Mariana de Médici)

Escudo de la familia Médici.

La historia de su nacimiento era el símbolo de misterio por el cual el mensaje divino de la belleza vino al mundo, el agraciado movimiento y las líneas melodiosas de su composición hacen recordar la tradición gótica de Ghiberti.

Sandro Botticelli, The birth of Venus, 1485. Actualmente en la Galería Uffizi, en Florencia. 

Este cuadro fue, en su tiempo, una obra revolucionaria por mostrar sin tapujos un desnudo no justificado por ningún componente religioso, así como un tema mitológico, que significaba la aceptación (por lo menos de las élites) del nuevo humanismo renacentista.

El significado de la obra tiene una estrecha relación con el neoplatonismo y la formulación por Marsilio Ficino de un concepto idealizado del amor, donde la figura de Venus se desdobla en 2 versiones complementarias, una teoría derivada del diálogo El banquete de Platón:

  1. La Venus celeste: simboliza el amor espiritual
  2. La Venus terrenal: simboliza el amor material

Se dice que esta obra estaba dedicada a glosar el amor imposible del noble Guiliano de Médici por la bella y virtuosa Simonetta Cattaneo, casada a los 16 años con Marco Vespucci, quien la introdujo al círculo de la nobleza florentina; fue modelo de numerosos artistas convirtiéndose en el prototipo de belleza del Renacimiento Quattrocentista.

Botticelli la retrató, además de en El nacimiento de Venus, en La primavera, Palas y Centauro, Venus y Marte, La calumnia de Apeles, Virgen de la Granada, Virgen del Magnificant, así como en algunas figuras de las Pruebas de Moisés de la Capilla Sixtina.

Simonetta murió a los 23 años de tubercolisis.

"Los valores, turas, la santidad, una tura, la sociedad, una tura, el amor, pura tura, la belleza, tura de turas" Rayuela, Julio Cortázar.

REFERENCIAS

E, Gombrich. (1995). The story of art. London: Phaidon

Platón, El banquete. Editorial Alianza.