Egipto es conocido por haber sido un imperio con el poder de organizar a su población para poner piedra sobre piedra y construir grandes obras monumentales, las pirámides.

Los egipcios consideraban a los faraones como seres divinos y cuando ellos partían de esta tierra usaban las pirámides como tumba; el alma viajaba entera al norte, a las estrellas circunpolares. El pueblo tenía que proveer las condiciones materiales suficientes para que el alma lograra vivir en el más allá. Su tarea era prevenir que el cuerpo decayera por lo que lo embalsamaban para después envolverlo en tiras de ropa. ¿Cómo podemos justificar las prácticas de los egipcios a un nivel social? El hombre tenía un anhelo de trascendencia.

El cuerpo del faraón era puesto en el centro de la pirámide en un ataúd de piedra, alrededor de la cámara funeraria ponían hechizos y encantamientos para ayudarlo en su viaje al norte. El libro de los Muertos era una colección de sortilegios que se incluía en las tumbas y pretendía ayudar al difunto en su camino al más allá y en el juicio de Osiris, el más importante y trascendental. El espíritu era guiado por el Dios Anubis, quien extraía mágicamente el corazón o ib (representa conciencia y moralidad), después lo depositaban en una balanza para ser contrapesado con la pluma de Maat (símbolo de verdad y justicia). Mientras, un jurado compuesto por 42 dioses, le formulaba preguntas acerca de su conducta pasada, dependiendo de las respuestas el corazón disminuía o aumentaba de peso.

Pirámide de Giza, 2613-2563 a.C

La preservación del cuerpo no era suficiente… si se conservaba el parecido al faraón era doblemente seguro que continuara existiendo para siempre. Para lograrlo, los escultores cincelaban la cabeza del faraón en granito imperecedero para ponerla en la tumba, donde nadie pudiera verla. La palabra egipcia para escultor se puede enteder como "He-who-keeps-alive" (el que mantiene vivo).

En primera instancia estos rituales eran sólo para los faraones pero pronto los nobles de la casa tenían sus tumbas ordenadas en filas alrededor del montículo del rey, gradualmente toda persona con recursos debía hacer planes para la otra vida y ordenaba una costosa tumba para guardar la momia y la escultura.

Algunos de estos primeros retratos de la Edad de la Pirámide, cuarta dinastía del Reino Antiguo, están entre los trabajos de arte egipcio más bellos. Solemnidad y simplicidad, sólo lo esencial; a pesar de su rigidez casi geométrica, no son figuras primitivas.

Cabeza de retrato,
Cabeza de retrato, 2551-2528 a.C. Encontrada en una tumba en Giza, piedra de cal, altura 27.8 cm 

La observación de lo natural y la regularidad del todo están tan equilibradas que impresionan al ser realistas y, sin embargo, remotas y duraderas. Se puede catalogar al arte Egipcio como una perfecta combinación entre geometría y una observación de lo natural.

Podemos estudiarla en los relieves y pinturas que adornaban las paredes de las tumbas, era arte destinada a ser vista por el alma del hombre muerto; estaban ahí para ayudarlo a mantenerse vivo, no para ser disfrutada.

Alguna vez, en un pasado sombrío, la costumbre dictaba que cuando un hombre poderoso moría sus sirvientes y esclavos lo acompañaban a la tumba para después ser sacrificados para que el alma llegara acompañada al más allá. Más tarde, ésta práctica se considero muy cruel y costosa; en lugar de poner el cuerpo del sirviente, estos eran pintados en las cámaras funerarias.

No importaba tanto lo bello, sino lo completo. Los artistas debían preservar todo tan claro y permanente como les fuera posible; dibujaban por memoria, acorde a reglas específicas que aseguraban que todo lo que tenía que estar se encontrara en perfecta claridad.

El jardín de Nebanum, 1400 a.C. pintura de una tumba en Tebas, actualmente en el Museo Británico

En la imagen de arriba podemos observar un jardín con un estanque, si tuviéramos la tarea de pintar esto, ¿desde que ángulo lo haríamos? A los egipcios no les importaba mucho la composición ni tenían la regla de respetar los ángulos, era más bien como trazar un mapa: tenía que estar representado de la forma más clara posible. Por eso encontramos en la pintura "El jardín de Nebanum", el jardín visto desde arriba, los árboles como si los estuviéramos viendo de lado y los peces de frente.

Retrato de Hesire, 2778-2723 a.C. Actualmente en el Museo Egipcio de El Cairo

Con el cuerpo humano no había mucha diferencia, la cabeza era vista fácilmente de perfil, así que la dibujaban de lado. Sin embargo, los ojos no se podían observar demasiado bien siguiendo éste mismo ángulo, así que lo plasmaban en un lado de la cara. El tren superior del cuerpo se dibujaba de frente, mientras que las piernas se representaban de lado, los pies de la misma forma que las piernas, con el contorno claro desde el dedo pulgar del pie (por eso se ven como dos pies izquierdos). Es por ello que los egipcios se ven extrañamente planos y retorcidos en sus representaciones.

El arte egipcio no está basado en lo que se puede ver al momento, sino en lo que el artista sabía que le pertenecía a la persona y con lo que se pudiera identificar fácilmente. Dibujaban al "jefe" más grande en comparación a su esposa y sus sirvientes.

pintura mural en la tumba de Khnumhotep, 1900 a.C. 

Los jeroglíficos narran exactamente quién era y qué títulos ganó. De nombre Khnumhotep, administrador del Desierto Oriental, Príncipe de Menat Khufu, amigo y cofidente del faraón, contador real, superintendente del Sacerdote, Sacerdote de Horus, Sacerdote de Anubis, jefe de todos los divinos secretos y, el más sorprendente de todos, Maestro de todas las túnicas.

Del lado izquierdo del mural vemos su figura (en grande) cazando lobos salvajes con una especie de bumerang, acompañado de su esposa Kheti, su concubina Jat y uno de sus hijos. A pesar del tamaño tan pequeño en que lo observamos en el mural, porta el título de superintendente de las fronteras.

El estilo egipcio tiene pautas muy marcadas en esta etapa; las estatuas que estaban sentadas debían tener la mano en las rodillas, los hombres iban pintados con piel más oscura que las mujeres, cada dios tenía elementos característicos, para que en las obras fueran fácilmente identificados: Horus, Dios del Cielo, lo representaban como halcón o con la cabeza del mismo; Anubis, Dios de la Muerte, es representado como chacal o con la cabeza de éste.

Escena de el "Libro de los Muertos", 1285 a.C.actualmente en el Museo Británico.

En el curso de tres mil años o más, en la Edad de las Pirámides, el arte egipcio no tuvo ningún cambio significante; todo lo que era considerado bueno y bello continuó siendo así por unos mil años más... todo guiado por una exhaustiva búsqueda de sentido y de trascendencia; "la otredad" guiaba la vida de las personas, eran salvados por la misma.

"[...] y todos nosotros, donde quiera que estemos y quienquiera que seamos, no hacemos más en la vida que ir buscando el lugar donde quedarnos para siempre" José Saramago

REFERENCIAS

E, Gombrich. (1995). The story of art. London: Phaidon